Leales a nuestro compromiso

DSC_2412Celebramos el tercer aniversario de la fundación de Foro Asturias, y os quiero hacer partícipes -para todos aquellos que no hayáis podido acudir a la celebración- de mi intervención.

El nacimiento de Foro, tal día como hoy hace tres años, no fue producto de un capricho, de un ajuste de cuentas, del afán de protagonismo del grupo de compañeros que fundaron el partido, sino la respuesta a una necesidad, a un anhelo de la sociedad asturiana, asfixiada por la actuación de sus representantes políticos en las instituciones autonómicas, municipales y del Estado.

La propuesta de Álvarez-Cascos llegaba en el momento justo, cuando la sociedad no estaba dispuesta ya a dar más cheques en blanco a los dirigentes del bipartidismo y cuando todavía estaba en condiciones de reaccionar y orientarse hacia un líder y un partido que se enfrentaba a los viejos problemas de forma resuelta, sin complejos.

DSC_2417Hace tres años, los asturianos asistían resignados al previsible relevo socialista en la Presidencia del Gobierno, de Álvarez Areces a Javier Fernández, mientras el PP seguía cómodo y feliz en la oposición. Un partido esclerotizado tras tres décadas ocupando el poder; sin ideas, sin criterios, sin valores, sin ilusiones, dispuesto a lanzar mensajes en los que no creía, con todas sus energías puestas en gestionar la Administración, agobiando a los ciudadanos con impuestos y gastando desaforadamente sin mesura, prudencia y medida. Sin control. Podemos decirlo sin recato: el PSOE se hizo fuerte en Asturias a costa de los asturianos.

La situación había tocado fondo, porque en el invierno de 2011 la cola del desempleo sumía en la desesperanza a jóvenes y mayores, porque la corrupción se escribía con las letras del “caso Riopedre”, y porque la autoestima colectiva, como pueblo, estaba muy dañada.

DSC_2418Habría que remontarse a periodos lejanos y oscuros para encontrar una Asturias oficial tan falaz y mentirosa como para decir que éramos referencia mundial en equipamientos culturales, conservación medioambiental, nuevas tecnologías, tejido industrial y servicios públicos, mientras las estadísticas mostraban que en la última década habíamos sido la comunidad autónoma en que menos había crecido el Producto Interior Bruto, y en la que la tasa de población activa era la más baja de España. Un relato fantasioso para una realidad deprimente.

En ese marco nació Foro, que desde el primer momento concitó la atención de la opinión pública asturiana. Había razones para ello, por nuestras propuestas, por la forma de plantear la relación con los asturianos y la credibilidad del líder del partido. Si algo supimos transmitir pronto es que no veníamos a aprovecharnos de los asturianos, que no nos haríamos fuertes en Asturias a costa de los asturianos, que no nos anquilosaríamos en las instituciones, porque habíamos saltado a la arena política para resolver los problemas, no para vivir a costa de perpetuar los problemas.

La respuesta que recibimos de la clase política asturiana bien la conocemos todos nosotros: campañas calumniosas, falseamiento de nuestros mensajes, y florecimientos de alianzas entre la izquierda y la derecha con el único objetivo de aislarnos. Cuatro meses más tarde, cuando ganamos las elecciones autonómicas, la actitud hostil del statu quo regional se centró en obstaculizar la acción del Gobierno de Foro, haciendo todo lo posible por impedirle gobernar, aunque ello fuera en detrimento de los ciudadanos.

Quiero poner la atención sobre algo que considero importante al cumplirse el tercer aniversario de la fundación del partido. En tres años hemos vivido situaciones muy distintas. Primero éramos un grupo nuevo, desconocido; había quién conjeturaba que llegadas las elecciones la gente no reconocería las siglas de Foro en la papeleta del voto. Por fortuna se equivocaron. Posteriormente, formamos gobierno; en la actualidad Foro es el principal grupo de la oposición en la Junta General del Principado. En los ayuntamientos también conocimos alternativas diversas.

DSC_2423Pues bien, si estamos aquí, si pasamos la prueba de fuego de dejar el gobierno por decencia y aparecer en la oposición con la cabeza bien alta tras dar la oportunidad a los asturianos de elegir un nuevo Parlamento, y nos encontrarnos con que tenemos hoy día un futuro prometedor, es porque Foro no es un grupo de amigos, no es un club de debates, no es un grupo de cotizantes, no es el proyecto de unos oportunistas, no es el eco de un slogan afortunado, no es una moda, no es un coro de agraviados, no es una partida de notables, no es una oficina de empleo, no es una copia de las formaciones tradicionales.

Si estamos aquí, si cumplimos tres años con una rica experiencia que nos ha hecho madurar, sin perder por ello la ilusión del primer día, si somos más fuertes que antes, es porque Foro es un partido, con todo lo que ello significa: la primacía del colectivo, el trabajo por la base, la cohesión interna, la confianza en el proyecto, el deseo por desarrollarlo desde las instituciones, el absoluto consenso en torno al líder que lo preside.

Sólo cuando se tiene un partido fuerte, la organización está al abrigo de los vaivenes que provoca el tránsito del gobierno a la oposición.

Un objetivo permanente debe ser, por tanto, fortalecer la organización interna. Estamos a poco más de un año de la celebración de las elecciones autonómicas y municipales, y tenemos que acudir a ellas con mucha fuerza.

Vivimos en una región pequeña, abarcable, con ciudades medianas o grandes, pero también abarcables. ¿A qué quiero referirme cuando califico de abarcable nuestra región y nuestras ciudades? Que se pueden recorrer sin hacer excesivos esfuerzos. Con un partido fuerte podemos llegar a todos los rincones de ciudades y villas, y trasladar por nosotros mismos el mensaje a los ciudadanos.

Sin un partido fuerte quedamos a la expectativa del hueco que nos hagamos en los medios. Si somos inteligentes y movilizamos al partido durante el año largo que nos aguarda hasta que se abran las urnas, si hacemos actividades en los barrios, si convocamos reuniones abiertas al vecindario para confeccionar los programas electorales, si nos hacemos eco de sus inquietudes y las llevamos a las instituciones, habremos dado un paso decisivo para ganar la batalla electoral.

En nuestro ADN está la vinculación con los intereses de los asturianos, y esa unión se realiza a partir del trabajo del partido en la sociedad.

Vamos a ir a una competencia electoral, en la que tiene que resultar diáfano que nosotros nos podremos equivocar, pero no vamos a engañar.

Para otros dejamos el papel de presentar una Variante de Pajares tuerta, con un solo túnel, sin alta velocidad y con tráfico mixto. Y a todo ese engendro lo llaman alta velocidad Madrid-Gijón. Para otros queda el papelón de estrenar el mismo Huca que en el año 2011 inauguraron ellos mismos hasta cuatro veces, con Areces de sumo sacerdote del ceremonial. Para otros reservamos la tarea de vender la Zalia, mientras dejan pasar la oportunidad de construir una estación intermodal. Para otros cedemos el dudoso privilegio de reducir la concertación social a la foto de un puñado de dirigentes con las manos entrelazadas sobre los cursos de formación. Para otros dejamos la desfachatez de gestionar la sanidad con recetas ideológicas y sin contar con los profesionales. Para otros dejamos la oportunidad de convertir la educación en una actividad de adoctrinamiento, con colegios amigos, que inundan de bienes, y otros desafectos que se quedan sin nada.

DSC_2426  DSC_2427

Quería referirme a un último asunto para acabar. Si os acordáis, nada más conocerse el resultado de las últimas elecciones municipales, el 22 de mayo de 2011, surgió el debate sobre las alianzas. Álvarez-Cascos fijó la postura de Foro: en cada ayuntamiento deciden los concejales los acuerdos y los desacuerdos, sin interferencia de nadie. Esto resultó muy extraño, sobre todo para aquellos que consultan con Madrid hasta para tomar las más insulsas decisiones, como hacen PP y PSOE.

Esa autonomía municipal, que se basa en el respeto profundo a los electores, para que los centros de decisión política estén donde están los electores, nos da una superioridad moral y política para dar la batalla en los ayuntamientos.

Hace unos días vimos en los periódicos un comunicado de la dirección regional del PP que advertía a las organizaciones municipales que para aprobar los presupuestos de los ayuntamientos gobernados por otros partidos deberían inexcusablemente pedir permiso a la dirección regional.

Esa forma de hacer política contiene tal dosis de desprecio hacia los electores, usurpando la representación depositada en los concejales, que les coloca en una posición muy débil para confrontar con nuestras ideas y formas de trabajo.

Esa forma de negar la autonomía municipal se advierte hasta en las tropelías que cometen. Fijaros como hasta para hacer alcaldes a ciudadanos que no iban en las listas (estoy hablando de Cudillero), necesitan que en la primera fila del público estén los principales dirigentes regionales del PSOE avalando la cacicada.

La autonomía municipal de Foro nos da una superioridad moral y política para encarar la disputa electoral, donde tendremos que poner de manifiesto estos sinsentidos.

Termino ya. Tenemos mucho trabajo hecho, pero no vamos a dejar la tarea a medias. Contamos con una organización potente, y es obligación nuestra encomendarle trabajo, aprovechar su capacidad de transmitir los mensajes a los ciudadanos y estrechar los lazos con el vecindario.

Foro ha venido para quedarse. Hace tres años, cuando se fundó el partido, era un instrumento necesario para la sociedad asturiana, ahora es una herramienta imprescindible. Tenemos el compromiso de dejarnos la piel por Asturias y por los asturianos. Seremos leales al mismo.

Sin comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.