El Urbanismo debe ser participado por los ciudadanos

pgo2Esta mañana asistí a la presentación de un curso especializado en Urbanismo organizado por RDU que se desarrollará a lo largo del día de hoy.

El ciudadano medio vive ajeno a los aspectos teóricos del urbanismo y a la aplicación de sus normas, lo que no es óbice para que invierta sus ahorros en bienes regulados por la normativa urbanística, esté afectado por los cambios legislativos, y sufra súbitos enriquecimientos o empobrecimientos por las decisiones que se toman en los planes de urbanismo. Con la Sanidad, con la Educación hay una mayor cercanía de la gente, que con el urbanismo. No es fácil entender por qué razón se ha creado una distancia tan grande, entre el urbanismo y los ciudadanos.

Carezco de formación jurídica y, como ciudadana de a pie, me integro en esa amplia mayoría de personas que ha comprado o vendido inmuebles sin tener nada más que referencias superficiales sobre las leyes que determinan el valor de esos bienes y las obligaciones que llevan aparejadas la titularidad sobre los mismos.

Pero como alcaldesa he vivido y vivo la problemática urbanística y me preocupa la desinformación de los ciudadanos. Ya sé que asociaciones de vecinos, asociaciones culturales, empresas y personas que trabajan o están familiarizadas con el sector, entienden de planes, suelos, programas, estudios de detalle, reparcelaciones, juntas de compensación, etcétera, pero es preciso que para la inmensa mayoría de la gente sea más permeable una materia que condiciona tanto su vida, su economía y su bienestar.

No voy a incurrir en el atrevimiento de decir que hay que simplificar o clarificar las normas, pero sí creo que hay que crear canales para que la participación ciudadana sea más activa y real.

No es de recibo realizar un urbanismo de minorías, de espaldas a la inmensa mayoría de personas que habitan la ciudad. El fuerte intervencionismo  de la Administración en leyes aprobadas hace sesenta años sólo se puede aceptar con el aval de una mayoría social.

Los ayuntamientos somos la Administración que tiene un protagonismo directo en el diseño urbano. Me conformaría con que cumpliéramos con tres características. La primera tiene que ver con los equipos de gobierno. La pauta que los hace válidos para el trabajo es la integridad. Sí, es una virtud personal, pero necesaria y suficiente. Los alcaldes y los concejales de urbanismo deben ser honrados. Los disparates urbanísticos no provienen de ignorantes, sino de aprovechados. La honradez y la independencia de los políticos en la gestión urbanística son tan necesarias como las de los jueces en el juzgado.

La segunda característica es la transparencia. Desde el estudio preliminar hasta la aprobación final de los planes, todo tiene que estar a la vista de la opinión pública. Los pasos que se den deben ser visibles, razonados y consultados. Desde el ciudadano más humilde hasta el operador urbanístico más poderoso deben dirigirse a la misma ventanilla o al mismo mostrador. No puede haber, bajo ningún concepto, circuitos reservados de información.

pgoPor último, el urbanismo debe ser participado por los ciudadanos. Con honradez, transparencia y participación haremos una gestión urbanística más democrática.

Todos ustedes saben perfectamente que en Gijón han sido anulados los dos últimos planes generales de ordenación por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, sentencias ratificadas por el Tribunal Supremo. Tras conocer la anulación del plan aprobado el 13 de mayo de 2011, nos propusimos caminar con pies de plomo. Una tercera anulación sería un golpe demasiado fuerte para la ciudad. No oímos los cantos de sirena de aquellos que interesadamente nos proponían retramitar el plan anulado. Empezamos desde cero, recurriendo a un proceso masivo de consulta ciudadana, sin precedentes en Gijón.

En la esfera política nos marcamos como objetivo lograr el mayor grado de consenso. El pasado mes, el pleno del Ayuntamiento procedió a la aprobación inicial del plan, con el apoyo de cinco grupos municipales, de los seis que forman la Corporación. A la mayoría municipal gijonesa, formada por cinco partidos, como les he dicho antes, le cabe la satisfacción de ver cómo en la aprobación inicial del nuevo plan se amplía sensiblemente la zona verde y cómo se respeta la zona rural.

Debemos tomarnos muy en serio la reforma del parque de viviendas. Reformar y remodelar para convertir las viviendas viejas, deterioradas y con nulo aprovechamiento energético, en hogares confortables. Esta es una asignatura pendiente del urbanismo español. En ningún país de Europa hay una ratio tan descompensada entre vivienda nueva y vivienda reformada, como en España.

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