Asturias necesita contar con los empresarios

RP 30.jpgComo en años anteriores, acudí al acto de entrega del Premio Álvarez Margaride a la trayectoria empresarial, que en esta cuarta edición le ha sido otorgado a Francisco Rodríguez García, fundador de Industrias Lácteas Asturias y Reny Picot.

Su ejecutoria se inicia en un contexto especialmente adverso, y en aquellos años, hacer empresa desde Anleo, en el lejano Occidente de Asturias, al que ahora se viaja en una hora, pero entonces suponía casi media jornada de trabajo, tenía un especial mérito. Admiración produce observar que desde una iniciativa local, Reny Picot se haya dado paso a una fuerte empresa, establecida fuera de nuestras fronteras y compitiendo en el mercado internacional.

Para darnos cuenta de la importancia del sector de la alimentación, basta ver cómo la industria de la alimentación es uno de los sectores industriales más pujantes en España. Mientras la industria manufacturera perdía 23.000 empleos, en doce meses, la industria de alimentación aumentaba en 15.000 los puestos de trabajo. Bien es cierto que el sector ganadero no tuvo ese desarrollo, pero los datos expuestos deben llamarnos la atención sobre la importancia de la agroganadería. Investigar e invertir en la industria de la alimentación es propio de países punteros.

RP 20.jpgLa crisis económica ha puesto en primer plano la necesidad de contar con empresas sólidas y con empresarios imaginativos y serios. El gran deseo de la sociedad es crear puestos de trabajo y el objetivo prioritario de los gobiernos es luchar contra el paro. De ambos enunciados se deduce que los grandes protagonistas de nuestro tiempo son los empresarios, los empleadores.

A diario vemos que esa deducción no es cierta. El empresariado no juega el papel que le corresponde en la vida española, y en la asturiana está aún más relegado. Los gobiernos plantean dificultades, o no retiran los obstáculos, que impiden prosperar a la iniciativa privada. La actividad empresarial necesita de un conjunto de normas estables, que no cambien según las conveniencias de los gobiernos, unas infraestructuras sólidas, un crédito ágil y una carga fiscal baja.

No oigo nunca que en los discursos se hagan referencias a estas cuestiones. Yo las diré en todos los actos en que se premien a empresarios o empresas, porque sacan iniciativas adelante luchando contra mil imponderables.

No estoy hablando de las subvenciones tradicionales. Con la misma firmeza que dije lo anterior, me pronuncio en contra de las subvenciones a fondo perdido. Los flujos de dinero de las Administraciones a las empresas proceden de los ciudadanos que antes entregaron, por medio de tributos, ese dinero a la Administración. El dinero de María, Pedro o Teresa no puede ir a otros bolsillos privados, sin más.

RP 16.jpgEl equipo de gobierno del Ayuntamiento de Gijón no cree en la cultura de la subvención que fue tan dañina para Asturias y transformó una región emprendedora en el solar de la empresa pública, donde no hay mérito ni riesgo, porque los presupuestos de las administraciones borran los números rojos de las cuentas de explotación.

Debemos velar por la competitividad de los territorios, trabajando juntos, administraciones y empresas, para minimizar costes y maximizar beneficios. Impuestos, infraestructuras, créditos, normas laborales o medioambientales, circuitos administrativos, campañas de promoción, gestiones ante otras administraciones, todo debe analizarse en función de las necesidades de la economía productiva y el bienestar de los ciudadanos. Esta es LA VERDADERA CONCERTACIÓN QUE NECESITAN LOS EMPRESARIOS para convertirnos en un territorio próspero.

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